La pesificación de contratos forma parte del proyecto de ley oficial para unificar los códigos Civil y Comercial. La iniciativa llegó al Congreso enviada por la presidente Cristina Kirchner y fija el uso exclusivo de pesos para cumplir las obligaciones de dar dinero y no de cualquier divisa, como hasta ahora.

 

 

La pesificación fue agregada al proyecto que el Ejecutivo envió el viernes al Parlamento. El Gobierno modificó así la letra de la comisión de notables, encabezada por el presidente de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti.

 

 

El artículo 765 del proyecto dispone que “la obligación es de dar dinero si el deudor debe cierta cantidad de moneda, determinada o determinable, al momento de constitución de la obligación. Si por el acto por el que se ha constituido la obligación se estipuló dar moneda que no sea de curso legal en la República, la obligación debe considerarse como de dar cantidades de cosas y el deudor puede liberarse dando el equivalente en moneda de curso legal, de conformidad con la cotización oficial”.

 

 

El proyecto deja de lado a los actuales artículos 617 y 619 del Código Civil. El primero estipula que los compromisos contraídos en monedas que no sean de curso legal, como dólares o euros, deben considerarse como obligaciones de dar sumas de dinero.

 

 

El segundo estipula que “si la obligación del deudor fuese de entregar una suma de determinada especie o calidad de moneda, cumple la obligación dando la especie designada, el día de su vencimiento”.

 

 

Las versiones sobre una pesificación impactaron fuerte en la plaza financiera. El proyecto provocó el derrumbe de los bonos soberanos en dólares e hizo que se disparara a $6,58 el llamado “contado con liquidación”, un procedimiento legal, a través del cual los inversores adquieren en pesos bonos en el mercado local, para venderlo en el exterior y hacerse de dólares.

 

 

En el mercado bursátil los inversores interpretaron que el proyecto abría las puertas para una pesificación, además de habilitar al Gobierno a pagar en pesos al tipo de cambio oficial los vencimientos de sus bonos en dólares.

 

 

El nerviosismo en la plaza se tradujo en la caída de las cotizaciones de los títulos públicos y un salto del riesgo país argentino, que subió 32 unidades, a 1.199 puntos básicos, y continuó como el más alto de la región, por encima de Venezuela, en 1.109 unidades.

 

 

El riesgo país es el diferencial de tasa de los bonos soberanos de los países emergentes con sus pares de los EE.UU. Eso significa que si Argentina emitiera nueva deuda soberana, debería pagar una tasa 12% superior a la de los bonos del tesoro norteamericano, actualmente en 1,6% anual.

 

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