En virtud de la polémica siempre presente en torno a las antenas de telecomunicaciones, el especialista en la materia Gabriel Filipa dio explicaciones por LT10.

El docente de la UNL y la UTN recordó que el mal funcionamiento de los celulares ya venía desde que en el país sólo había 3G. El tema, dijo, es que las bandas de frecuencia son otorgadas por el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), pero para poder avanzar hacia el 4G se precisa equipamiento nuevo.

Así, las empresas tienen las licencias para utilizar el espectro radioeléctrico pero para hacerlo con 4G necesitan otra tecnología. De esta forma, las opciones son dos: o se instalan nuevas antenas o se les da mayor potencia a las existentes. Esto último, asegura Filipa, es más riesgoso que lo primero, porque implicaría sobrepasar el nivel de radiación permitido por la Organización Mundial de la Salud.

“Con determinada potencia, una antena no es riesgosa”, informó, pero “si tengo que cubrir más zonas con una misma antena, tengo que irradiar con más potencia”, y eso es lo que sí se vuelve más dañiño para el ser humano.

Así, es mejor, a su entender, sumar torres de telefonía, aunque siempre controlando que no excedan el protocolo establecido.

Fuente: LT 10

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