Georgina Bortolotto, ex cónsul argentina, mandó una carta al Presidente Mauricio Macri para “pedirle 5 minutos de su tiempo” y comunicarle la situación laboral que padece desde hace años. Trabajando en Cancillería argentina, y siendo diplomática de grado, denunció en el año 2003, que los cónsules estaban ingresando, desde la década del 90, (con Menem como Presidente) sin ningún estudio universitario, sólo por “favores políticos” (amigos o familiares de representantes públicos). “Con Ruckauf sucedió lo mismo, nadie tenía méritos para ingresar” manifestó Georgina.

En el año 2005, fue seleccionada como cónsul, en España, y habiéndose jubilado su compañero, quedó sola, le correspondía ser ascendida pero en su lugar mandaron a un jefe diplomático cuyo origen había sido denunciado por la cónsul. “Él hizo violencia laboral para despedirme, porque lo había afectado con mi demanda; Entonces informé a cancillería, y nadie me protegió. Caí en una depresión profunda, me dieron licencia de largo tratamiento”.

La denuncia le costó caro a Georgina, que fue exonerada, siendo ésta la sanción máxima de la administración pública, que se aplica para acciones gravísimas, como estafas, o asesinatos. Su demanda todavía está en curso, y afectó a más de 100 colegas, que fueron ascendidos por favores políticos. En el año 2009 no recibió más sueldo: “me quedé en la calle, sola y con 3 hijas, una cónsul argentina abandonada en España, a partir de ahí intenté conseguir trabajo pero no pude porque no tenía nacionalidad, y me volví a Argentina” informó Georgina.

Una vez en el país, volvió a radicar una denuncia sin tener respuesta por parte de los organismos oficiales. Sin embargo, este año el Juez debería expedirse “Este año debería haber una sentencia” explicó. Bortolotto envió una carta al Presidente para poder dialogar con él y comunicarle su situación, pero “las cartas son derivadas a Cancillería, que no les conviene tratar este tema” manifestó.