José Balquinta, dueño del parador “El Carancho Triste” se mostró preocupado por el final de la temporada de verano y la problemática que enfrenta el lugar año tras año, cuando cierra sus puertas y es víctima de actos de vandalismo.

El tema es que tendría que haber control y vigilancia hasta la próxima temporada, pero él sostiene que no están los recursos para afrontar ese gasto, y está en conversaciones con personal municipal para ver si encuentra alguna alternativa viable para que el lugar sea utilizado a través de una actividad y tenga vigilancia.

“Espero de la buena predisposición de la gente de la ciudad para que cuide el parador, porque no puedo pagar seguridad para mantenerlo cuidado durante el año” manifestó Balquinta.

No quedó muy en claro si esto figura en el convenio contractual, cosa que debería ser, para no caer en esta circunstancia.
“No tiene sentido mantenerlo abierto durante el año. Para trabajarlo tendría que poner personal de seguridad las 24hs, para cuidar la mercadería. Pensé en mantenerlo en actividad con actividades de artesanos o con un comedor comunitario, pero finalmente cambiamos de opinión” expresó el dueño del parador.

Por último, apeló al sentido común, para cuidar de un lugar que pertenece a toda la comunidad:
“Busco que los vecinos cuiden el lugar, porque esto no es mío, es de todos”.