Candela, la joven de nuestra ciudad que presenta un cuadro de epilepsia refractaria, necesita cambiar el estimulador vagal que utiliza para disminuir las convulsiones. El aparato que necesita cambiar es demasiado costoso y Verónica, su madre, se encuentra en la espera de que le firmen el último documento que necesita para recibirlo.

Por estas horas, hay un sentimiento de desazón porque está esperando este respuesta de Provincia, desde hace 40 días, y Candela ya ha perdido mucho tiempo, y su angustia sigue creciendo.

El aparato para la estimulación vagal consiste en un generador programable de un tamaño parecido al de un marcapasos cardiaco y que se sitúa, al igual que los marcapasos, en la pared torácica. El tiempo de duración del estimulador, que se le implantó a Candela en 2014, es de entre 6 y 10 años, pero varía según los casos. La joven corondina presenta convulsiones que requieren de una mayor cantidad de electricidad, disminuyendo la vida útil del aparato, que sólo duró 3 años y medio.

En concreto, Verónica realizó todas las tramitaciones correspondientes, en Provincia y en Nación. Y se está esperando que desde el Gobierno Provincial se autorice la compra, pero este trámite está demorado por la falta de una firma de una funcionaria. El tema es que se agota el tiempo y la mamá de Candela está desesperada, y necesita urgente la respuesta por sí, para la compra, o por no, para ir directamente al Gobierno Nacional, quién aportaría el elemento.

La pregunta que cabe, por último, es la siguiente: ¿EL ESTADO PROVINCIAL NO DEBE ESTAR SI O SI DE INMEDIATO EN LA RESOLUCIÓN DE ESTOS CASOS TAN DELICADOS DE SALUD? CUANDO, POR OTRO LADO, SABEMOS QUE SE GASTA O SE INVIERTE EN MUCHAS OTRAS COSAS QUE NO TIENEN NADA QUE VER CON LA VIDA DE UNA NIÑA.

CANDELA Y SU MAMÁ, NECESITAN URGENTE ESTA DECISIÓN, PORQUE SU CORAZONCITO YA NO RESISTE MÁS.