Día del Chamamé en homenaje a Don Tránsito Cocomarola

El 19 de septiembre de 1974, a la edad de 55 años, fallecía Mario del Tránsito Cocomarola, sancosmeño de cuna, autor de la música de “Kilómetro 11”, ese emblemático chamamé al que Constante Aguer le puso letra de amor para marcar el punto exacto de un camino que se habría de recorrer desde entonces.

La fuerza de ese chamamé prendió en las voces hasta convertirlo en himno y la provincia se hizo nación y cruzó cuanto cielo encontró a su paso, para abrir los acordeones, rasgar las cuerdas de una guitarra, llorar por dentro a fin de memorizar la casa, la calle, el río y ese ansia por volver que se convierte en sapucay de ausencias.
Mario del Tránsito compuso muchos temas (más de 500), pero clavó su nombre en “Kilómetro 11”. Ambos se presentan con el mismo sello de autor. Uno sin el otro, sería irreconocible. En honor a la dupla, el 19 de septiembre fue instituido por ley, como el Día Nacional del Chamamé.

Tránsito Cocomarola nació en el Paraje El Albardón, departamento San Cosme, el 15 de agosto de 1918. Fue el hijo del matrimonio de Felipe Cocomarola, inmigrante oriundo de Capri (Italia) y de María Vicenta Aquino. Su contacto con la música comienza siendo él muy pequeño, ya que pasaba mucho tiempo «jugando» con un pequeño acordeón que su padre había traído.
DON COCOMAROLA. Su contacto con la música comienza siendo él muy pequeño, ya que pasaba mucho tiempo «jugando» con un pequeño acordeón.

Su carrera profesional comienza a los 13 años, cuando muere su padre y él decide dedicarse por entero a la música. Es entonces cuando empieza a tocar en lugares «de vida nocturna», teniendo que disfrazarse para parecer mayor, ya que la presencia de menores en esos lugares estaba terminantemente prohibida.

Formó parte de numerosos grupos, hasta que es descubierto por un ejecutivo de la grabadora «Odeón», quien lo invita, junto con su grupo, a grabar por primera vez. La canción elegida para esta grabación es la inolvidable «Laguna Totora».

A partir de allí el camino musical del artista fue siempre ascendente, incorporando nuevas propuestas en sus composiciones, cuyas métricas y ritmos se escuchaban diferentes a las de los chamamés más tradicionales.

Grabó más de seiscientos temas, de los cuales casi quinientos son de su autoría

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