La carne picada sí o sí debe ser procesada frente al consumidor

Así lo establece el Código Alimentario Argentino, sin embargo, muy pocos lo respetan.

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Es frecuente observar en exposición, tanto en carnicerías particulares como en el interior de los supermercados, bachas repletas de carne picada, diferenciadas entre común y especial. El consumidor adquiere el producto sin saber que, en realidad, tiene el derecho de exigir que procesen la carne al momento de la compra.

Así lo determina el Código Alimentario Argentino –Ley 18.284–, vigente para todo el país. “Con la designación de Carne triturada o picada, se entiende la carne apta para el consumo dividida finamente por procedimientos mecánicos y sin aditivo alguno”, establece el artículo 255 de esa normativa.

Y en cuanto a la preparación, se aclara en el mismo punto que debe efectuarse “en presencia del interesado, salvo aquellos casos en que por la naturaleza de los establecimientos o volumen de las operaciones sean autorizados expresamente por la autoridad competente”.

Alejandro López, técnico en Higiene y Seguridad Alimentaria y asesor en ese rubro, explicó: “Lo que corresponde es que el consumidor elija un corte y luego quien lo vende lo procese delante suyo”.

En cuanto a los aspectos más nocivos con respecto a la salud, el profesional manifestó: “Al picar la carne antes de que la soliciten comienza un proceso de descomposición bacteriana. Con las características que tiene la carne se inicia un proceso de oxidación que muchas veces incluso se observa a primera vista, cuando la carne se empieza a ver amarronada”.

Casi todos los alimentos contienen el aporte de agua, proteínas, grasas, minerales o azúcar necesarios para las bacterias, y la carne es uno de los preferidos de estas últimas. La humedad, la temperatura y el oxígeno se suman a lo anterior, en un combo perfecto para el desarrollo bacteriano. Dadas las condiciones del tipo de alimento, la humedad y la temperatura, algunas bacterias pueden dividirse en dos cada 20 minutos, por lo cual con el correr de las horas su proliferación es cada vez mayor.

Por otro lado, en cuanto a la práctica comercial y la defensa del consumidor, es una acción desleal exponer un producto en góndola sobre el cual la mayor parte de los clientes no tendrá manera de comprobar su composición exacta. ¿Cómo distingue el comprador si la picada es de lomo, de nalga o de un corte más económico?¿O si es ternera o novillito? ¿Cómo constata el consumidor que la picada sólo contiene carne?

 

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