DIPUTADA VICTORIA TEJEDA: SOBRE VIOLENCIA, POLÍTICA Y MACHISMO.

Durante el día de ayer se dio una situación absolutamente inaceptable para cualquier sociedad con parámetros mínimos de convivencia cuando dos hombres – uno de ellos armado –, ingresaron a la Comuna de Loma Alta a amenazar, e incluso agredir, a la Presidenta Comunal Natalia Alderete y parte de su equipo de Gobierno. Frente a esto creo que lo primero que se impone es el repudio absoluto, como así también la absoluta solidaridad para con Natalia, su equipo, y los vecinos de la localidad. Pero siento que no alcanza con el “repudio”. Porque mientras nosotros “repudiamos” una y mil veces, la violencia en general y la violencia machista en particular siguen golpeando todos los días; porque lo que pasó fue suficientemente grave como para no quedarnos en declaraciones de ocasión; porque siento que lo de ayer no fue más que una gravísima manifestación de las cosas que todos – y particularmente la mujeres – sufrimos diariamente, cuando alguien se cree con derecho a imponernos mediante la violencia las posiciones que no puede sostener mediante la razón. Es por eso que apenas me enteré de lo sucedido fui a Loma Alta para hablar con Natalia, ponerme a su disposición, y comprometerme absolutamente en todo lo que pueda ayudar para que este hecho no quede impune. No lo hice desde mi posición de Diputada, sino desde el lugar de mujer y de mamá, que siente que tenemos que comprometernos con todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance para que esto cambie. Estoy segura de que podemos cambiar, que somos mayoría los que queremos vivir en una sociedad en la que nos entendamos de otras maneras, en la que pensar distinto no sea un motivo de conflicto sino una oportunidad de enriquecernos, y en la que el hecho de ser mujer no nos convierta automáticamente en objeto de violencia de quienes creen que nuestra condición de mujeres nos convierte en inferiores. Pero muchas veces, la mayoría, para que ganen los malos no es necesario el acompañamiento de los buenos, sino que les sobra con el silencio y la indiferencia; por lo que esos son los principales adversarios que tenemos que vencer. Tenemos la obligación con nosotros mismos, y con nuestros hijos, de comprometernos activamente, sin distinción de banderas ni partidos, en la construcción de una sociedad en la cual la violencia y la prepotencia no tengan ningún lugar, y que quienes las ejercen sean condenados al repudio unánime y el ostracismo absoluto. Lo de ayer en Loma Alta fue una muestra de todo lo que está mal en nuestra sociedad. Pero cuando hablé con Natalia y me reafirmó que está con más fuerzas que nunca para seguir construyendo el pueblo que sueña para sus hijos, me di cuenta de que en esa actitud y en esa mujer había un ejemplo de todo lo que puede estar bien. Será responsabilidad de cada uno de nosotros demostrar que estamos a la altura del coraje de Natalia, comprometiéndonos como ella en la construcción del futuro que nos merecemos.

 

 

También te podría gustar...