Si al esfuerzo no lo hacemos entre todos, genera conflictos e injusticia.

Si bien es muy cierto que ésta Pandemia tomó por sorpresa al mundo entero y es un atenuante de justificación entendible, tambien es cierto que la misma desnudó una realidad solapada, que con el paso de los días, fue pintando de cuerpo entero la verdadera situación de cada país, en lo político, en lo económico y fundamentalmente en lo social.

Hoy nos damos cuenta de todo lo malo que vinieron haciendo la gran mayoría de políticos llegados a cargos importantes con poder de decisión.

Ésta eventualidad los puso en evidencia clara, de que más que importarle la situación general, dieron prioridad innegable a su propio presente y futuro.

Es más, cuando hoy deberíamos hacer el esfuerzo todos para sobrellevar de la manera menos dañina muestros días, a muchos han obligado a cerrar sus puertas, sin un auxilio económico como le otorgaron a otros con justa razón, haciendolos correr el riesgo de perder todo lo logrado con muchos años de trabajo, como es el caso de comerciantes y empresarios sobre todo pequeños, sin una salida alternativa y sin ningún apoyo económico del estado en la medida de sus ingresos corrientes.

El sector público sigue siendo el privilegiado, ya que en muchos casos sin trabajar, sigue recibiendo la misma paga y de esa manera es totalmente llevadera la situación, ni hablar de los ingresos suculentos de la clase política alta, que no mostraron ningún gesto solidario para con los de menores ingresos, sin descontarse siquiera un mísero porcentaje de sus haberes y sufrirla sólo un poquito de lo que sufren aquellos que hoy no cuentan con nada de ingresos.

La demanda se vino abajo, los precios siguen subiendo, no pueden sujetar el dolar, la cuestión sanitaria se está complicando sobremanera y el futuro cercano será sumamente complicado.

Ojalá que este toque de piso de todos los argentinos, sirva para que de una vez por todas, nuestros dirigentes tomen la política como un trabajo en el que para estar mejor en lo personal tenes que laburar como cualquier hijo de buena madre, cumpliendo con las promesas electorales y todos aquellos que se han equivocado por ineptitud o afan personal, nunca más vuelvan a ocupar cargos públicos.

Hoy prácticamente no tenemos recursos para enfrentar esta crisis.

Si no sirve para cambiar, seguiremos siendo un pueblo pobre a merced de nuestros gobernantes.

Ojalá que Dios nos ayude y sobretodo a aquellos que están atravesando problemas de salud. Que nos proteja y nos ilumine.

MI HUMILDE OPINIÓN.

Pancho Parra. FM Sensación 93.9

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