Prisión preventiva para un quintero corondino por un femicidio ocurrido en el 2016

Un quintero de Coronda identificado como José Luis B. fue imputado como autor del femicidio de su expareja y seguirá detenido por decisión de la jueza Sandra Valenti, quien acreditó los hechos investigados y la evidencia que lo vincula con el crimen.

El caso

En la audiencia desarrollada en la sala 1 de los tribunales santafesinos, la fiscal Del Río Ayala reconstruyó la vida de la mujer, y su abrupto final, según la abundante evidencia que se logró reunir en cuatro años de investigación.

Elena Beatriz Luna pasó de vivir para cuidar a sus padres, a vivir para cuidar a su hija. La niña nació de la única relación de pareja que tuvo, un noviazgo durante una década con un hombre varios años más joven: José Luis B.

Elena no tenía familia, sólo una prima que en enero de 2017 denunció que no tenía noticias de ella «desde hace bastante tiempo». José Luis B. le había dicho que Elena se había ido a Santo Tomé con una nueva pareja, y ante la insistencia de la prima por no tener noticias de Elena, le dijo que ahora estaba en Rosario. Pero Elena había desaparecido de la faz de la tierra.

El 8 de marzo de 2017 se realizó un allanamiento en la casa de Elena, ubicada en Francia al 1700, en el barrio Sur de Santa Fe. Las puertas estaban cerradas, la reja tenía dos lingas colocadas del lado exterior, y dentro de la casa sólo había telas de araña y polvo. Nada faltaba, nada estaba fuera de lugar.

Al revisar el dormitorio, los pesquisas encontraron el cadáver de Elena abajo de la cama, estaba en avanzado estado de descomposición y con una soga atada al cuello.

La investigación

La autopsia determinó que la mujer había sido ahorcada con un elemento duro, una soga o un cable, y si bien no se pudo precisar la fecha de muerte, era de larga data: podían haber pasado seis meses. En tanto, una pericia realizada por la Gendarmería descartó que Elena se haya suicidado, y no dejó dudas de la participación de un tercero en el lugar.

Del Río Ayala sostuvo que si bien no es precisa la fecha de la muerte, considera que ocurrió el 29 de septiembre de 2016. Ese día, José Luis B. fue a buscar a la hija que tenía en común con Elena a la escuela, lo cual habitualmente realizaba la mujer, y solicitó el pase para una escuela de Coronda para el próximo día hábil.

Además, ese mismo día el imputado echó a correr una versión entre las vecinas de Elena, y el único familiar de la mujer, la prima, para justificar por qué no la iban a ver más: les dijo que la mujer había encontrado con una nueva pareja, y que se iba a mudar a Santo Tomé. La versión se mantuvo hasta que la prima de Elena radicó la denuncia por pedido de paradero, preocupada por no tener noticias de la mujer; dos meses y medio después, la búsqueda de Elena desencadenó en el macabro hallazgo del cadáver de la víctima escondido debajo de la cama.

Estas actitudes del imputado fueron remarcadas por la fiscal Del Río Ayala para pedir la prisión preventiva, por entender que existe riesgo de entorpecimiento probatorio. En especial, para proteger la declaración de tres vecinas, y de la hija de la víctima y el imputado, niña que hasta los 9 años vivió con su mamá, hasta que su papá la fue a buscar, se llevó ropa y juguetes, la mudó de ciudad y la cambió de escuela. La ropa y los juguetes era lo único que faltaba de la casa de calle Francia al 1700.

Del Río Ayala sostuvo en la audiencia que la niña “nunca dijo una palabra sobre su mamá, ni preguntó por ella”, situación que también valoró la jueza Valenti para dictar la prisión preventiva del imputado. La menor deberá recibir contención y apoyo psicológico para poder relatar qué sabe sobre lo ocurrido.

Finalmente, la fiscal sostuvo que la investigación está prácticamente concluida, que solo falta tomar estos testimonios como anticipo jurisdiccional de prueba y presentar la acusación para llevar la causa a juicio.
Al momento de resolver, la jueza dio por acreditados los hechos atribuidos a José Luis B., y la evidencia que lo vincula como autor del femicidio. Además, entendió necesario dictar la prisión preventiva del imputado para poder proteger el posible testimonio de la hija de la víctima, quien tenía nueve años al momento del crimen de su mamá, y al día de hoy sigue siendo menor de edad.

Fuente: Aire de Santa Fe

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